
Cuando el mundo no se acabó, pero mi historia sí
Crecí creyendo que el mundo terminaría el 21 de diciembre de 2012. Veía noticias catastróficas, contaba los días con angustia y mi miedo se volvió rutina. Ese día llegó sin destrucción, pero algo en mí sí se rompió: dejé Venezuela, crucé fronteras y mi infancia se quedó atrás. Este es el relato de cómo sobreviví al fin del mundo — y a mi propio mundo.